Funes: un agente municipal se descompensó en Zona Ocho y lo asistió un vecino de lujo, médico jubilado y excombatiente de Malvinas
Un agente municipal de Funes se descompensó en Zona Ocho y, por suerte, lo asistió «Checho»: un radiólogo intervencionista retirado que vive justo en la esquina. Primero le controló la presión y, después, lo acompañó hasta la llegada de la ambulancia. Finalmente, el trabajador se recuperó. «Dios me lo trajo acá», dijo el agente.
El episodio ocurrió este lunes en la Zona Ocho. Allí, un agente municipal de Funes se sintió mal mientras cumplía sus tareas. Sin embargo, tuvo una suerte enorme: el vecino que salió a ayudarlo era la persona indicada en el lugar indicado. Se trata de «Checho», médico radiólogo intervencionista jubilado y, además, excombatiente de Malvinas. Vive exactamente en la esquina donde ocurrió todo.
En el lugar también trabajó una ambulancia del sistema de emergencias provincial. Asimismo, llegaron móviles de Control Urbano, de Protección de Emergencias y de Tránsito de Funes. Todos acompañaron la asistencia al trabajador.

«Estábamos charlando acá con un vecino y de golpe vemos que para la chata y el chico estaba pidiendo ayuda, porque se sentía mal. Fuimos a ver qué le pasaba: se le habían adormecido las piernas y las manos», relató el vecino ante Estacionline.
«Tenía 185 de máxima»: la presión del agente municipal Funes
Checho le midió la presión al trabajador y, enseguida, detectó valores altos. «Estaba un poquito hipertenso, se ve que de los mismos nervios: tenía 185 de máxima, siendo que una presión normal para él sería 130», explicó.
El médico jubilado dedicó toda su carrera al cateterismo. Por eso, la urgencia no lo asustó. «Lo bueno era que, si tenía alguna urgencia, lo sacábamos. Toda mi vida hice cateterismo, infartos agudos y todas esas cosas. Pero es muy joven para un infarto», señaló.

«Dios me lo trajo acá»: el agente municipal Funes, recuperado
¿Fue casualidad estar justo ahí? Para el vecino, no tanto: «Yo vivo acá, justo en la esquina». Y el propio agente, ya repuesto, lo resumió mejor que nadie: «Dios me lo trajo acá».
Con el correr de los minutos, el trabajador se tranquilizó. Luego, la presión comenzó a bajar y llegó la ambulancia, donde lo evaluaron los profesionales. «Aparentemente ya está recuperado, gracias a Dios», cerró Checho. En definitiva, un vecino de lujo para una tarde de susto que terminó bien para el agente municipal Funes en la Zona Ocho. Por otro lado, en la ciudad se trabaja en distintos frentes vinculados a la salud comunitaria.