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Informalidad laboral en Argentina: el 44,2% de los ocupados trabaja sin registro
Foto: Observatorio Económico Social · UNR
Un informe del Observatorio Económico Social de la UNR reconstruyó una serie de 36 trimestres para medir la formalidad de todos los trabajadores, incluidos cuentapropistas y patrones. El Gran Rosario corre por encima del promedio del país, pero con un deterioro propio.
La informalidad laboral en Argentina alcanza al 44,2% de las personas ocupadas, según la medición oficial del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026. El dato surge de un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, que además reconstruyó una serie de 36 trimestres para poder mirar el fenómeno hacia atrás.
Cómo se mide hoy la informalidad laboral en Argentina
Hasta hace pocos años, la estadística disponible usaba los aportes jubilatorios para determinar si una persona tenía empleo formal. Ese criterio funciona para los asalariados, pero dejaba sin clasificar a cuentapropistas y patrones, dos grupos que representan una porción significativa del mercado de trabajo.
A partir del cuarto trimestre de 2024, el INDEC modificó la Encuesta Permanente de Hogares para medir la informalidad sobre el conjunto de los ocupados. El trabajo de la UNR tomó esa metodología y la extendió hacia atrás hasta fines de 2016, generando una serie continua de 36 trimestres.
El informe advierte que las cifras obtenidas con esta metodología no deben compararse de manera directa con las estadísticas anteriores: se trata de universos de trabajadores diferentes. La medición por aportes corre entre 7 y 12 puntos porcentuales por encima de la serie estimada, y el 97,9% de esa brecha se explica por la ampliación del universo medido, no por un cambio real.
El motor es el cuentapropismo
La informalidad del trabajador por cuenta propia llega al 65,3%, casi el doble que la de los asalariados, que se ubica en 37,9%. Los patrones son el grupo más formal, con 24,7%.
El dato gana relevancia porque el cuentapropismo viene ganando peso: pasó del 21,1% al 24,5% del empleo entre los terceros trimestres de 2017 y 2025, a costa del trabajo asalariado. Esa recomposición explica por sí sola alrededor de 1,3 puntos porcentuales de aumento de la informalidad general.
Por rama de actividad, la concentración es nítida. El servicio doméstico (77,4%) y la construcción (76,2%) encabezan, seguidos por otros servicios (64,7%), gastronomía y alojamiento (63,9%) y comercio (54,7%). En el otro extremo, electricidad y gas (4,2%), minería (5,0%) y finanzas (10,6%) son casi enteramente formales.
El Gran Rosario corre por encima del país
En el Aglomerado Gran Rosario la formalidad llega al 59,1% de los ocupados, 3,4 puntos por encima del total nacional, lo que ubica al aglomerado en el puesto 14 de los 32 relevados por la EPH.
La ventaja no es nueva, pero se amplió: al inicio de la serie era de apenas 1,3 puntos, promedió 2,7 y tocó su máximo de 8,3 puntos a fines de 2023. Mientras la formalidad nacional se deterioraba, la del Gran Rosario resistió mejor.
La estructura del fenómeno es la misma que a nivel país, con niveles algo mejores: los asalariados rosarinos tienen 36,1% de informalidad contra 37,9% nacional, y los cuentapropistas 56,8% contra 65,3%.
Acá el golpe lo recibieron los de 36 a 45
El aglomerado tiene, sin embargo, un matiz propio. A nivel nacional el deterioro se concentró en los jóvenes: la formalidad de quienes tienen entre 19 y 25 años cayó de 43,5% a 34,8% entre fines de 2016 y el tercer trimestre de 2025.
En el Gran Rosario los jóvenes también cayeron, de 41,1% a 37,9%, pero la caída más marcada fue la de los adultos de 36 a 45 años: pasaron de 68,0% a 59,8%, un retroceso de 8,2 puntos. A nivel país esa misma franja perdió 3,9 puntos. El informe aclara que el dato debe leerse con la prudencia que impone la muestra local, aunque la dirección es clara.
El otro rasgo distintivo es que el aglomerado está hoy más cuentapropizado que el promedio nacional: 27,7% contra 24,5%.
La formalidad como frontera de la pobreza
El cruce con la pobreza le pone materialidad al fenómeno. En el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los ocupados informales del país vivía en un hogar pobre, contra el 10,0% de los formales: una magnitud de 3,4 veces. En la indigencia el contraste es todavía más crudo, 5,2% contra 1,2%.
En el Gran Rosario la distancia es de 3,1 veces: 30,4% de los ocupados informales en hogares pobres, frente al 9,8% de los formales.
El informe se apoya en un modelo de aprendizaje supervisado validado contra la medición oficial, con una concordancia individual del 79% y una diferencia agregada menor a un punto porcentual. No reemplaza a la medición del INDEC: la extiende hacia atrás para que la nueva foto tenga historia.
Fuente: Observatorio Económico Social, Universidad Nacional de Rosario.
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