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Qué hacer con los cultivos y los tambos si llega El Niño: las recomendaciones de la UNL

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Qué hacer con los cultivos y los tambos si llega El Niño: las recomendaciones de la UNL

Hacienda cruzando un campo con agua. Foto · Argentina.gob.ar

Docentes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL advierten sobre El Niño. La freática está hoy a 5 metros, contra 0,6 metros en el último Niño, en 2016. Piden esquivar la floración en los picos de riesgo. Recomiendan elegir híbridos tolerantes al encharcamiento y reforzar caminos y reservas de forraje.

Después de varios años de sequía, la campaña 2026/27 enfrenta un escenario distinto: los pronósticos de El Niño. Nadie puede saber de antemano cuán fuerte será su impacto. Pero la posibilidad de excesos hídricos en el campo es el riesgo central de la temporada. Paulo Marano y Guillermo Toffoli son docentes de Agrometeorología y de Diagnóstico y Tecnología de Aguas. Integran la carrera de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (FCA-UNL). Difundieron el 15 de septiembre una serie de recomendaciones para productores agrícolas y tamberos.

Las lluvias extremas previstas para la primavera y el verano afectarán además la sanidad vegetal. Según la nota de la UNL, disminuirían de manera progresiva durante el próximo otoño. También afectarán la productividad de los cultivos, la infraestructura hidrovial y la logística de las actividades agropecuarias.

La napa, una ventaja frente a 2016

Los especialistas recordaron que “el relieve de nuestra provincia es una extensa llanura, en particular la región central, por lo que al no existir una red de drenaje organizada y jerarquizada, predomina la infiltración en lugar del escurrimiento hacia cauces naturales”. Los anegamientos aparecen cuando los suelos se saturan y el agua corre desde los sectores más altos hacia los más bajos.

Con datos del INTA Rafaela actualizados a mediados de septiembre, Marano y Toffoli destacaron que “tenemos una ventaja respecto del último evento de El Niño, desarrollado en 2016, ya que por entonces la profundidad de la freática era de apenas 0,6 metros mientras que actualmente es de 5 metros”.

Qué hacer con los cultivos

Hoy la mayoría de los campos de la región tiene trigo implantado. Según los docentes, “la alta humedad relativa trae aparejadas enfermedades que deben ser controladas”, y como “la falta de piso puede retrasar el ingreso de equipos terrestres”, “el uso de drones ayuda a mitigar este problema”.

Para los cultivos de verano (principalmente soja, maíz, girasol y, en menor medida, sorgo y algodón), recomiendan:

  • Sembrar en fechas que permitan eludir la ventana de máximo riesgo para las etapas de floración y llenado de grano.
  • Optar por híbridos y variedades con buena tolerancia al encharcamiento.
  • Fraccionar la fertilización nitrogenada para reducir pérdidas por desnitrificación.

Con El Niño, los cultivos tendrán más lluvias y menos insolación que en las últimas campañas, y las mayores dificultades podrían aparecer en la cosecha. “Además de pérdidas de rendimiento, habrá atrasos por no contar con piso adecuado, por lo que se deberá reforzar la capacidad de secado y acondicionamiento de grano para poder trabajar con piso húmedo”, afirmaron. Sobre el almacenamiento, indicaron que “quienes utilizan silos bolsa tendrán que ubicarlos en sitios altos” y que “conviene chequear la cobertura de los seguros agrícolas”.

Qué hacer en los tambos

“Gracias a que este invierno fue benigno en temperaturas y lluvias, hubo muy buena producción de pasturas”, señalaron los docentes. Las prioridades ahora, según ellos, son “revisar y reforzar la infraestructura de los tambos (caminos internos, alcantarillas, cunetas y canales) y aumentar las reservas forrajeras de silaje y heno ante la vulnerabilidad de la alfalfa por exceso de agua”.

Si las lluvias recurrentes saturan los terrenos, sugirieron “ajustar la carga animal por hectárea para aliviar la presión sobre los potreros e incluir planes de encierre o alimentación a corral parcial”.

Los caminos rurales

La falta de transitabilidad aísla a los pobladores y retrasa los traslados necesarios para producir. Marano y Toffoli remarcaron que “esas obras hidráulicas”, en referencia a las cunetas y alcantarillas de los caminos, “requieren dimensionamiento y mantenimiento periódico para poder funcionar adecuadamente ante lluvias extremas”.

Guardar agua para los años secos

Los docentes pidieron además una gestión integral del agua. “Cuando se producen abundantes precipitaciones, desde un abordaje integral del manejo del agua se recomienda almacenar parte de los excedentes para poder aprovecharlos en períodos de déficit”, enfatizaron. Entre las técnicas, mencionaron los canales prediales conectados a la red externa mediante obras de regulación, preferentemente reservorios, que pueden aprovechar depresiones naturales conocidas como “hoyas de deflación”, de entre una y cinco hectáreas, que son “suelos que no tienen aptitud para cultivos”. En años secos, explicaron, esa agua sirve para riego suplementario y garantiza un piso de rendimiento agrícola.

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